La vida es sufrimiento, la existencia es daño
Los argumentos antinatalistas sobre el sufrimiento humano.
David Benatar nos ofrece una visión pesimista de la existencia humana y argumenta que nacer y vivir es, en general, perjudicial por la cantidad y la magnitud del sufrimiento que experimentamos en la vida. Sostiene que:
llegar a existir es siempre un daño grave. […] la idea básica es bastante simple: aunque las cosas buenas en la vida hacen que la vida sea mejor de lo que hubiera sido de otro modo, uno no podría haber sido privado por su ausencia si no hubiera existido. Los que nunca existen no pueden ser privados. Sin embargo, al llegar a existir, uno sufre daños bastante graves que no podrían haberle ocurrido si no hubiera llegado a existir.
En esta publicación exploraremos los principales argumentos antinatalistas sobre el sufrimiento humano y las críticas de Benatar a ciertas posturas.
Argumento central
Benatar sostiene que cualquier vida humana, independientemente de sus circunstancias, contiene una cantidad significativa de sufrimiento y malestar. Por esta razón, afirma que llegar a existir es un daño para todos.
Evaluación de la calidad de vida
Benatar critica la forma habitual de evaluar nuestras vidas simplemente sumando las buenas experiencias y restando las malas. Argumenta que este punto de vista es demasiado simplista porque ignora cómo se distribuyen esas experiencias a lo largo de la vida, la intensidad de las mismas y cómo las malas pueden afectar enormemente a la percepción global de una vida.
Destaca varios puntos clave:
Una crítica al cálculo simple. Mucha gente piensa que se puede evaluar la calidad de una vida simplemente sumando los aspectos positivos y restando los negativos. El autor argumenta que este método es demasiado simplista porque no tiene en cuenta otros factores importantes que afectan enormemente a cómo experimentamos nuestras vidas.
La importancia de la distribución y orden de los acontecimientos. El bienestar en la vida no solo depende del número de experiencias buenas o malas, sino también de cómo se distribuyen estas experiencias a lo largo del tiempo. La secuencia en la que ocurren los acontecimientos buenos y los acontecimientos malos también es crucial. Por ejemplo, una vida con todos los buenos momentos al principio y los malos al final puede sentirse peor que una vida en la que los buenos y los malos momentos se alternan de forma más equilibrada.
La intensidad de las experiencias. La intensidad de los momentos buenos y los momentos malos también afecta a cómo percibimos nuestra vida. Por ejemplo, breves momentos de placer intenso pueden no compensar largos periodos de malestar leve, y viceversa.
La duración de la vida. La duración total de la vida interactúa con la cantidad de momentos buenos y momentos malos experimentados. Una vida larga con pocos momentos buenos puede ser peor si está llena de muchos momentos malos, simplemente porque hay más tiempo para experimentar tedio o malestar.
Los umbrales de sufrimiento. A veces una vida puede alcanzar tal nivel de sufrimiento que ningún bien posterior puede compensar ese mal. Por ejemplo, alguien que ha sufrido una grave tragedia puede sentir que los buenos momentos posteriores no justifican el dolor padecido.
El punto central aquí es que evaluar la calidad de una vida es mucho más complicado que fijarse simplemente en la cantidad de momentos buenos y malos. El cómo, el cuándo y la intensidad con que se experimentan estos momentos también desempeñan un papel crucial y pueden cambiar significativamente la forma en que uno valora su propia existencia.
Percepciones engañosas
Muchas personas consideran que sus vidas son bastante buenas, pero el autor sugiere que esto se debe a varios mecanismos psicológicos que nos hacen ver nuestras vidas de forma más positiva de lo que realmente son. Por ejemplo, tenemos tendencia a recordar más las experiencias positivas que las negativas y a adaptarnos a las situaciones negativas, reduciendo así su impacto percibido.
He aquí los detalles clave:
Una tendencia al optimismo (Principio de Pollyanna). Este fenómeno describe la tendencia general de las personas a recordar y centrarse en las experiencias positivas más que en las negativas. Incluso cuando recordamos acontecimientos de nuestra vida, tendemos a enumerar más momentos felices que tristes, lo que puede dar una imagen distorsionada de lo buena que ha sido realmente nuestra vida.
Los sesgos de la memoria y las expectativas de futuro. No solo recordamos selectivamente más acontecimientos positivos, sino que también tendemos a tener expectativas optimistas sobre el futuro. Esto significa que, aunque nuestra vida haya tenido muchas dificultades, tendemos a pensar que las cosas mejorarán, lo que puede mantenernos en un estado de satisfacción poco realista con nuestra vida.
Adaptación y habituación. Las personas se adaptan con el tiempo a las circunstancias, tanto buenas como malas. Este proceso de adaptación nos permite acostumbrarnos a diferentes niveles de bienestar o malestar, haciendo que nuestra percepción actual de la vida no refleje plenamente su calidad objetiva. Por ejemplo, si nuestra calidad de vida empeora, al principio podemos sentirnos insatisfechos, pero con el tiempo nos adaptamos y reducimos nuestra insatisfacción, aunque las circunstancias no hayan mejorado.
La comparación con los demás. La evaluación de nuestra vida depende a menudo de las comparaciones con la situación de otras personas. Si creemos que estamos mejor que los demás, podemos sentirnos más satisfechos con nuestra situación, aunque objetivamente no sea tan buena. Esto también significa que tendemos a ignorar los aspectos negativos de la vida que son comunes a todo el mundo, lo que puede llevarnos a subestimar lo mala que es realmente nuestra vida.
El autor usa estos puntos para argumentar que muchas personas no son conscientes de lo mala que es realmente su vida porque estos mecanismos psicológicos pintan un panorama más favorable. Esta visión distorsionada puede hacer que subestimemos la cantidad de sufrimiento y malestar en nuestras propias vidas y en la vida en general, lo que nos lleva a conclusiones erróneas sobre la conveniencia de traer nuevas vidas a este mundo.
Comparación con las teorías de la calidad de vida
Benatar compara tres enfoques teóricos para evaluar la calidad de vida: el hedonista (basado en el placer y el dolor), el de la realización de los deseos (basado en lo bien que se cumplen nuestros deseos) y el de la lista objetiva (basado en determinados bienes y males objetivos). El autor sostiene que, independientemente del enfoque, la vida humana se caracteriza por un predominio de estados negativos y frustraciones de deseos.
A continuación presento cada teoría y cómo la usa el autor:
Teoría hedonista:
Enfoque. Esta teoría evalúa la calidad de vida basándose en la cantidad de placer y dolor que experimenta una persona. Los estados mentales positivos (placer) y negativos (dolor) son los indicadores clave de la calidad de vida.
Uso de Benatar. El autor sostiene que la vida cotidiana de la mayoría de las personas está marcada por numerosos estados mentales negativos, como el hambre, el cansancio, el estrés y el malestar físico, que suelen ser más frecuentes y dominantes que los momentos de placer. (Con el tiempo, nos adaptamos y habituamos a estos estados cotidianos).
Teoría de la satisfacción del deseo:
Enfoque. Esta teoría mide la calidad de vida en función del grado de satisfacción de los deseos y aspiraciones de una persona.
Uso de Benatar. El autor sostiene que muchos de nuestros deseos fundamentales se ven frustrados con regularidad o solo se satisfacen parcialmente. Además, la satisfacción de los deseos es a menudo temporal y va seguida del emerger de nuevos deseos, lo que continúa en un ciclo de insatisfacción.
Teoría de la lista objetiva:
Enfoque. Según esta teoría, la calidad de vida se evalúa en función de la presencia de ciertos bienes y males objetivos, que son elementos universalmente considerados beneficiosos o perjudiciales, independientemente de los deseos personales o las experiencias de placer.
Uso de Benatar. El autor argumenta que incluso si se adopta una perspectiva que considere ciertos bienes objetivos (como la salud, el conocimiento o las relaciones personales profundas), la vida real de las personas a menudo carece de estos bienes o los posee en un grado insuficiente. Además, señala que la vida está plagada de males objetivos como la enfermedad, las privaciones y el sufrimiento emocional.
En todas estas teorías, el autor subraya que aunque la gente suele percibir su vida como positiva debido a diversos sesgos psicológicos y mecanismos de afrontamiento, la realidad es que las vidas humanas contienen una cantidad significativa de sufrimiento y frustración. Esto conduce al argumento central de que traer nuevas vidas al mundo implica someterlas a un alto grado de sufrimiento inevitable, lo que, según Benatar, es éticamente problemático.
Sufrimiento y muerte a gran escala
Benatar también señala la cantidad de sufrimiento causado por las catástrofes naturales, las enfermedades, el hambre y la violencia a lo largo de la historia de la humanidad. Argumenta que estos hechos subrayan la gran cantidad de sufrimiento que implica la existencia humana.
Destaca varios puntos clave:
Catástrofes naturales. El autor menciona que a lo largo de la historia han muerto millones de personas debido a catástrofes naturales como terremotos, inundaciones y tsunamis. Por ejemplo, menciona el tsunami del océano Índico de 2004 que mató unas 225.000 personas. Podemos hacer nuestra propia búsqueda de catástrofes naturales y ver el número de muertes.
Hambre y malnutrición. Cada día, miles de personas mueren de hambre y muchas más sufren malnutrición crónica. El autor proporciona una cifra para ilustrar la magnitud del problema, afirmando que aproximadamente 840 millones de personas estaban subalimentadas en 1998-2000. En 2023, más de 333 millones de personas se enfrentan a una grave escasez de alimentos, y se prevé que 129.000 personas de Burkina Faso, Malí, Somalia y Sudán del Sur corran riesgo de hambruna.
Enfermedades. Las enfermedades han causado y continúan causando la muerte de millones de personas cada año. El autor da ejemplos históricos como la peste y la gripe española, y menciona enfermedades actuales como el VIH, que mata a millones de personas cada año. En 2022, aproximadamente 630.000 personas murieron a causa de enfermedades relacionadas con el VIH en todo el mundo.1 Yo añado las muertes y el sufrimiento causados por el COVID-19. Hasta el 18 de abril de 2024, ha habido aproximadamente 704.753.890 casos de COVID-19 y desgraciadamente han muerto 7.010.681.
Muertes accidentales y violencia. Además de las enfermedades, muchas personas mueren a causa de accidentes, incluidos los de tráfico. Por ejemplo, en 2023 se perdieron más de 44.000 vidas en accidentes de tráfico en Estados Unidos. El autor también señala el elevado número de muertes causadas por la violencia humana, incluidas las guerras y los asesinatos en masa perpetrados por gobiernos y otros actores. Si se consultan diversas fuentes, las estimaciones totales de muertes bajo el régimen de Stalin varían entre aproximadamente tres millones y más de veinte millones, dependiendo de las fuentes y las metodologías. Durante el Holocausto, el régimen nazi alemán y sus colaboradores asesinaron diecisiete millones de personas, incluidos seis millones de judíos y entre quinientos mil y un millón y medio de gitanos, incluyendo hombres, mujeres y niños. Esto sin contar otros regímenes opresivos.
Guerras y conflictos. Se menciona el número de personas que han muerto en conflictos y guerras a lo largo de los siglos, con un aumento alarmante en el siglo XX debido a las dos guerras mundiales y otros conflictos violentos. Hoy en día, hasta el 15 de febrero de 2024, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos verificó 30.457 víctimas civiles en Ucrania debido a la invasión rusa, incluidos 19.875 heridos, aunque se estima que las cifras reales podrían ser superiores. La guerra entre Israel y Palestina también añade y añadirá más muerte y más sufrimiento.
Sufrimiento y maltrato intencionados. El autor aborda el sufrimiento causado intencionadamente por los seres humanos a otros seres humanos, como la violación, el maltrato infantil, la esclavitud y otras formas de abuso y opresión. En Estados Unidos, de 1990 a 2022, los delitos violentos alcanzaron un máximo de 1,93 millones de delitos en 1992 y un mínimo de 1,15 millones en 2014; en 2022 se registraron 21.156 casos de asesinato y homicidio, y el arma más usada fue la pistola, en 7.936 asesinatos. En 2022 se reportaron 133.294 casos de violación en Estados Unidos.
No solo sufren las víctimas y las personas que mueren, sino también hijos (que a menudo quedan huérfanos), familiares y amigos, lo que aumenta el sufrimiento en el mundo. La idea central aquí es destacar que, independientemente de las experiencias personales de felicidad que puedan tener algunas personas, el mundo en general está lleno de sufrimiento extremo y muerte. Esto refuerza el argumento del autor de que la vida humana, en su conjunto, contiene mucho más sufrimiento del que normalmente reconocemos, lo que cuestiona la ética de introducir más vidas en este contexto.
Natalidad y crítica al optimismo
Por último, Benatar critica las actitudes optimistas hacia la vida y la procreación, sugiriendo que son irresponsables dada la certeza del sufrimiento y la posibilidad de un sufrimiento extremo.
He aquí los principales detalles de esta crítica:
La inadecuación del optimismo. El autor cuestiona la validez del optimismo para valorar la vida humana. Sostiene que el optimismo no tiene en cuenta de forma realista la extensión y la profundidad del sufrimiento en el mundo, y que a menudo es una respuesta superficial a la complejidad del sufrimiento humano.
El riesgo de sufrimiento extremo. Además de las molestias, los dolores y los sufrimientos ordinarios de la vida, cualquiera puede enfrentarse a acontecimientos trágicos o catastróficos, como enfermedades graves, violencia o catástrofes. El autor argumenta que nadie puede garantizar que su hijo se libre de estos sufrimientos, y que suponer que uno mismo o sus hijos serán la excepción es una suposición infundada y optimista.
El cuestionamiento moral de la procreación. El autor cuestiona moralmente la decisión de procrear considerando la cantidad y la magnitud del sufrimiento existente. Se pregunta cómo puede estar moralmente justificado exponer a alguien a la posibilidad de un gran dolor y un gran sufrimiento cuando no existe una necesidad o un beneficio claros que justifiquen asumir ese riesgo.
Una crítica a los argumentos optimistas. El autor critica a quienes, a pesar de la evidencia del sufrimiento y la dificultad inherentes a la vida, continúan defendiendo el optimismo y la procreación como algo positivo. Sugiere que este tipo de optimismo ignora la realidad del sufrimiento humano y no afronta las consecuencias éticas de traer más vida a un mundo lleno de dolor.
La ruleta rusa de la procreación. Benatar usa la metáfora de la «ruleta rusa» para describir la decisión de tener hijos. Argumenta que traer niños al mundo implica exponerlos a un riesgo significativo de experimentar un sufrimiento grave, similar a jugar a la ruleta rusa, pero con la vida de otra persona. Esta comparación pretende resaltar el carácter aleatorio y la incertidumbre de traer una nueva vida al mundo, dada la posibilidad de enfrentarse a un sufrimiento extremo. «El optimista tiene seguramente la carga de justificar esta ruleta rusa procreativa. […] juegan a la ruleta rusa con una pistola totalmente cargada que apunta, por supuesto, no a sus propias cabezas, sino a las de su futura descendencia».
Aquí se desafía la visión optimista que muchas personas tienen de la vida y, en especial, de la decisión de tener hijos. El autor sostiene que, dado el sufrimiento inevitable y a menudo extremo que conlleva la vida, el optimismo en este contexto no solo carece de fundamento, sino que es potencialmente perjudicial y moralmente cuestionable.
Animales no humanos
A lo largo del libro, Benatar da más argumentos sobre el daño de la existencia a la vida consciente. Casi al final del libro dice:
Las conclusiones a las que he llegado les parecerán a muchas personas profundamente misantrópicas. He argumentado que la vida está llena de cosas desagradables y sufrimientos, que debemos evitar tener hijos y que sería mejor si la humanidad llegara a su fin más temprano que tarde. Esto puede sonar como misantropía. Sin embargo, la fuerza abrumadora de mis argumentos, cuando se aplican a los humanos, es filantrópica, no misantrópica. Debido a que mis argumentos se aplican no solo a los humanos sino también a otros animales sensibles, mis argumentos también son zoofílicos (en el sentido no sexual de ese término). Traer una vida consciente a la existencia es un daño para el ser cuya vida es.
Así, el autor sostiene que evitar traer nuevas vidas, tanto humanas como de otros animales, al mundo es beneficioso porque evita el sufrimiento. Argumenta que los humanos, además de causar sufrimiento entre ellos, también causan un gran dolor a los animales a través de, por ejemplo, la agricultura, la investigación científica, la destrucción del hábitat, la contaminación y otras acciones perjudiciales. Por lo tanto, concluye que no procrear sería una forma eficaz de prevenir el sufrimiento futuro tanto de los humanos como de los animales.
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Así, Benatar argumenta que la vida humana, en su esencia, está llena de más sufrimiento que placer o satisfacción, y que las personas a menudo no son conscientes de esto debido a distorsiones psicológicas que les hacen ver su vida de manera más positiva. Esto lleva al autor a cuestionar la moralidad de traer nuevas vidas al mundo.
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